lunes, 14 de julio de 2014

cuentos

Katrina la brujita caprichosa 

Hace mucho tiempo, en un mágico lugar, vivía una pequeña bruja, llamada Katrina, que tenía un gran defecto: siempre estaba pidiendo cosas para ella, sin importarle, lo que tuviera que hacer para conseguirlas. Tanto insistía, que en muchas ocasiones, su padre para que se quedara tranquila, movía su varita mágica, para concederle todos y cada uno de sus deseos.
Un buen día, por un descuido de su padre, Katrina, tuvo a su alcance tan preciado tesoro, con el que comenzó a realizar todo tipo de conjuros, para conseguir todo lo que siempre había soñado.
Lo que no podía sospechar, es al día siguiente, una gran multitud de seres mágicos, se agolpara en la puerta de su hogar, reclamando, muy enfadados, todas las cosas que habían desaparecido de repente.
La pobre Katrina, ante tal marea de personas, solo pudo hacer una cosa: devolver una por una, todas las pertenencias a sus dueños legítimos, pidiéndoles perdón por las molestias ocasionadas y prendiéndoles, que nunca más lo volvería a hacer. Cuando la noche, comenzaba a abrirse paso, la fila llegó a su último integrante, el padre de Katrina, al que recibió con bastante miedo, pues pensaba que la iba a regañar y castigar por su mala conducta. Pero nada de esto pasó, ya que al devolver las cosas con arrepentimiento, aprendió que todo se consigue con esfuerzo y dedicación.




Los duendes pescadores
Los duendes pescadores siempre a la mañana temprano iban a pescar. un duende azul, se encentro unos pájaros, y les construyo un nido, y desde ese día los cuidaba, les daba de comer y los acompañaba a todos lados, Se querían mucho y se hicieron muy amigos.
el duende más pequeño se encontró una cuchara, desde ese día la usaba para cocinar; la comida le salían muy ricas, y nunca le faltaba comida, la cuidaba mucho y nunca la perdía.
La duenda antenitas, se encontró un zapato que se le había perdido en el mar hace mucho tiempo, y ahora con las dos botas, prometió nunca mas perderla, porque las llevaba a todos lados.
El ultimo duende más gordito nunca dejaba de comer, comía lo que cocinara el más pequeño. Se encentro un bichito de luz y le construyo una jaulita, para que se iluminara la noche. El bichito de luz salia de día a pasear y a jugar.
Con todas las cosas que encontraron, vivieron felices, por eso las cuidaban mucho y con mucho amor.





domingo, 13 de julio de 2014

Cuento de las estaciones

Los disfraces de las estaciones

En un mismo año, hay cuatro estaciones,
cada una tiene sus propios colores.
Yo pienso que visten distintos disfraces
y por eso cambian todos los paisajes.
Dorado, el otoño desparrama hojitas
que cubren las calles cual una alfombrita.
La nieve, en invierno, de blanco pincela
montañas, caminos y también, mi escuela.
Es la primavera la más colorida.
Parece que todo cobrase más vida.
El verano tiene mucha diversión
pues en vacaciones disfruto un montón.
Cada estación tiene su propio encanto
debe ser por eso que me gustan tanto.
Bufandas o gorros, abrigos o mallas,
montañas nevadas o cálidas playas.
El viento en mi cara, la nieve cayendo,
o los bellos árboles que hojas van perdiendo.
Cada estación tiene su propia belleza
En ellas se expresa la naturaleza.
Fin

Cuento Las hormigas en el azucar

Hormigas en el azúcar

Después de un largo día de tareas, decidí sentarme a escribir un cuento y tomar un té.
Tan atenta estaba que no me di cuenta que las hormigas habían organizado un festín con mi azucarera.
De pronto comenzaron a llevarse las letras del cuento de mi cuaderno, seguramente para leerles uno a sus hijitos, pensé…
Podría escribir otro…
Pero ellas siguieron trabajando, A mayúscula, e minúscula, u de Upa, s de sopa, m de mamá, cuando ya no quedaban letras
en el cuento, se llevaron el papel del cuaderno, el diccionario, y después las sillas y parte de la mesa, también mi taza de té.
¡Hola! Que están haciendo amiguitas?
Pero parecían no escuchar ¡no se lleven mi lápiz!
Cuando creí que no había solución…me desperté.
Y a que no saben…Las hormigas se habían llevado todo el azúcar, pero la taza de té, las letras, la mesa y las sillas seguían ahí.
Virulento, virulento, a este cuento también se lo llevó el viento.
Fin

Cuento El pajarito al que le faltaba una patita

El pajarito al que le faltaba una patita
Erase una vez un lindo pajarito, con su pico rosadito, con plumaje blanco y azul y con un trinar hermosísimo.
Este lindo pajarito al nacer su mamita se dio cuenta que le faltaba la parte inferior de una patita, pero su mamita lo amaba como a su otro hermanito que nació en el mismo nido.
Su mamita le enseñó a correr, a volar y a cantar sin importar su minúscula discapacidad. Así pasó el tiempo y el lindo pajarito ya había crecido, su mamita le dijo:
_Hijito mío, ya tienes edad de conocer nuevas amistades y de formar un hogar.
Pajarito sintió temor y le dijo a su mamita:
_Mamita tengo miedo al rechazo de los demás.
Su mamita le contestó:
_Pajarito, solo eres un poquito diferente a los demás, pero eso no te hace tener menor valor. Eres bueno, inteligente, hermoso y además cantas bellísimo. Quien te ame te aceptará tal como eres, no lo olvides. La mamita le dio un besito en la frente y Pajarito voló hacia otros campos.
Llegó a una hermosa pradera llena de flores multicolores, árboles cargados de frutas, también había un río cristalino y sobre todo muchas aves de diferentes especies. Se posó en un árbol donde cantaban otros pajaritos. Trató de entablar conversación y ellos se rieron al ver su patita.
FIN

Canción

para lavarse las manos


ME LAVO LAS MANOS
ME LAS SECO BIEN.

ME PONGO EL BABERO,
VAMOS A COMER.

COJO LA CUCHARA,
COJO EL TENEDOR.

ME LO COMO TODO,
QUE HAMBRE TENGO YO.

Canción

Una vaca se compro una flor

UNA VACA SE COMPRO UNA FLOR,PORQUE ESTABA DE MUY BUEN HUMOR.MUY CONTENTA SE FUE A PASEAR,CON LA FLOR PRENDIDA EN EL OJAL.DE REPENTE COMENZÓ A LLOVERY LA VACA TUVO QUE VOLVER.

Canción

Debajo de un botón

Debajo de un botón, ton, ton
Que encontró Martín, tín, tín
Había un ratón, ton, ton
Ay que chiquitin, tin, tin,
Ay que chiquitin, tin, tin,
Que encontró Martín, tín, tín,
Debajo de un botón, ton, ton.